La publicidad más costosa del mundo

El marketing del superbowl

El Superbowl ha pasado de ser uno de los más importantes campeonatos en el deporte del fútbol americano a una tendencia de clase mundial.

La globalización, o mejor dicho, la forma en la que Estados Unidos se ha colado a nivel cultural en todo el mundo, ha permitido que este acontecimiento trascienda y se haya convertido en un fenómeno que hoy por hoy es uno de los más vistos en televisión. Año tras año se genera la expectativa respecto a ¿qué pasará durante el show del descanso del Superbowl? De un tiempo a la fecha se ha acostumbrado al público a grandes conciertos, al despliegue de publicidad y campañas creativas de alto impacto asociadas al evento. Inclusive  hasta escándalos se han generado con la polémica presentación de Justin Timberlake y Janet Jackson en 2004 y que se volvió viral cuando éste al final le descubriera uno de sus pechos.

A propósito de esto días atrás Justin Timberlake lanzó su nuevo disco y precisamente regresará a los escenarios del Superbowl con un espectáculo durante el medio tiempo. No es coincidencia que los artistas aprovechen esta plataforma para potenciarse, para muestra un botón, Bruno Mars ha venido haciendo performances consecutivos en dicho evento los últimos años y este 2018 arrasó en los premios Grammy, potenció la venta de sus discos en un 400%  lo que le ha permitido seguirse consagrando como uno de los más grandes cantautores estadounidenses. Solo queda ver que Justin se comporte este año y no deje a ninguna celebridad semi desnuda ante un público de más de 100 millones de espectadores.

Pero no solo se trata de espectáculos de costosos sino también que siendo el acontecimiento más visto en los Estados Unidos ostenta los segmentos de publicidad más caros del mundo. Un comercial de 30 segundos en el descanso del Superbowl cuesta más de cinco millones de dólares (casi el mismo valor de un jet privado). Las cantidades de comida y bebidas son astronómicas por lo cual hablamos que pasa de ser un evento deportivo a un momento de consumo masivo sin precedentes.

La bebida favorita para ver el juego es sin duda la cerveza. Se consumen 1230 millones de litros de cerveza (suficiente para llenar 500 albercas olímpicas), se estima que al menos 1.3 billones de alitas de pollo serán consumidas durante el evento a esto súmenle la pizza, las papas fritas, el guacamole, el refresco. Sin duda después de esta bomba no es extraño que incremente la venta de medicamentos antiácidos en un 20% y que un 6% de las personas falten a sus trabajos al día siguiente.

Resulta innegable el fenómeno publicitario que ha causado este magno evento deportivo más allá de las fronteras del Norte y la razón va más allá del deporte. Los publicistas y mercadólogos, junto con el público lo transformaron  en un suceso de culto en el que las marcas buscan captar la atención de formas cada vez más creativas, los artistas hacer shows inolvidables y el público cada día espera ser asombrado, disfrutar del juego, tomar cerveza y mucha, mucha comida.

Deja un comentario

Your email address will not be published.